Primero el hantavirus y ahora el ébola vuelven a poner a las autoridades de salud en modo vigilancia, mientras la gente escucha palabras que parecían sacadas de documentales de epidemias.
La Secretaría de Salud confirmó este martes que México mantiene vigilancia epidemiológica activa ante el brote de ébola registrado en África, particularmente en la República Democrática del Congo y Uganda. El secretario de Salud, David Kershenobich, aseguró que el país “está preparado y vigilante” ante cualquier posible caso importado.
De acuerdo con las autoridades, ya existe una alerta preventiva de viaje, protocolos médicos, monitoreo epidemiológico y laboratorios capaces de detectar el virus. También aclararon que el ébola no se transmite por el aire como una gripe común, sino por contacto con sangre y fluidos corporales.
La preocupación internacional aumentó luego de que la Organización Mundial de la Salud declarara el brote como una emergencia sanitaria internacional debido a la rapidez con la que se está propagando en algunas regiones africanas.
Al mismo tiempo, México también mantiene vigilancia por casos de hantavirus, otro virus que afecta el sistema respiratorio y que está relacionado principalmente con roedores.
Y aunque las autoridades insisten en que “el riesgo es bajo”, la realidad es que cada nueva alerta sanitaria revive inevitablemente la paranoia colectiva de los últimos años. Porque después del COVID, basta escuchar palabras como “virus”, “emergencia internacional” o “fiebre hemorrágica” para que medio mundo vuelva a voltear nerviosamente al cubrebocas guardado en el cajón.

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