EL KIOSKO | Por Héctor Garcés ![]()
Durante mucho tiempo se afirmó que una de las facultades y atribuciones no escritas de los presidentes de la república era designar a los gobernadores o, mejor dicho, a los candidatos a las gubernaturas de los estados.

Era una atribución que el tlatoani sexenal en turno asumía y bajo el tradicional ritual del sistema político mexicano del ‘dedazo’ decidía quién sería ‘el bueno’.
Un ejemplo de ese ritual sucesorio lo vimos hace 40 años en Tamaulipas: cuando prácticamente todos los grupos de poder de la entidad, entre ellos el entonces poderoso sindicato petrolero de Joaquín Hernández Galicia, apoyaban la aspiración de Manuel ‘El Meme’ Garza González, el presidente Miguel de la Madrid tomó la decisión de que el candidato a la gubernatura tamaulipeca sería el ingeniero Américo Villarreal Guerra, un hombre serio y tranquilo, un estilo que gustaba en ese entonces en Los Pinos.
Lo mismo sucedió el sexenio siguiente: ya eran los tiempos hegemónicos del neoliberalismo y el presidente Carlos Salinas de Gortari decidió que uno de los suyos, un tecnócrata -eso sí, de comportamiento muy ‘singular’-, Manuel Cavazos Lerma llegara a Tamaulipas para darle la estocada final a los grupos echeverristas y sindicalistas de la arcaica CTM.
Eso era lo que ocurría en los tiempos en que el Poder Ejecutivo tuvo las características de una Presidencia Imperial (concepto acuñado con acierto por el historiador Enrique Krauze).
Después vinieron los tiempos de la transición y la alternancia democrática. El PAN llegó a la presidencia y durante dos sexenios no supo qué hacer con el país y, desafortunadamente, ese vacío, esa falta de autoridad, esa incapacidad para gobernar condujo a la nación al peor de los infiernos: la violencia desatada por los cárteles de la droga.
Ante los innumerables desaciertos del PAN en el poder presidencial, el PRI regresó a la Silla del Águila en 2012. Era el nuevo PRI. Un priismo rejuvenecido, de imagen pulcra, siempre fotogénica, como si fuera una estrella ‘pop’, listo para una telenovela… producida en Televisa.
El nuevo PRI cometió el peor de los errores: perdido en la soberbia de su victoria, no entendió que los tiempos habían cambiado. Los tricolores nunca comprendieron que México, en la segunda década del siglo 21, era un país muy distinto. Los priistas jamás entendieron que la sociedad mexicana se había vuelto más crítica, más exigente, más demandante.
Antes de llegar a la mitad del mandato de Enrique Peña Nieto, el nuevo PRI ya estaba destinado a perder la siguiente elección presidencial.
Si el PAN había fracasado en la presidencia y si el nuevo PRI era un enorme fiasco envuelto en una corrupción descomunal, el escenario estaba listo para la irrupción de la izquierda a través de un partido recién creado: el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena.
Partido creado a imagen y semejanza de su fundador, Andrés Manuel López Obrador, Morena creció de manera acelerada y en tan solo diez años, en una sola década, sumó dos triunfos presidenciales, 23 gubernaturas y la mayoría calificada en el Congreso de la Unión. Fue un crecimiento rápido y contundente, inesperado y sorpresivo para muchos.
En 2024, con la victoria arrolladora de la presidenta Claudia Sheinbaum la Cuarta Transformación se consolidó.
Sin embargo, otros frentes de batalla se abrieron: el escándalo narco político de Sinaloa golpeó en la línea de flotación de la 4T y la colocó en la mira de las agencias de inteligencia estadounidenses.
Ahora, en la crucial elección de 2027, Morena enfrentará la prueba de fuego.
Presionado por el gobierno gringo del locuaz Donald Trump y en medio de una creciente inconformidad de los aspirantes que no sean designados candidatos y que genera un alto riesgo de división, el partido de la 4T estará sentado en un auténtico barril de pólvora.
Hasta el momento, la tendencia de ‘los destapes’ de los coordinadores estatales de Morena para la defensa de la transformación y la soberanía nacional establece que los gobernadores se han salido con la suya. Ellos son los que, en la mayoría de las 10 designaciones realizadas hasta hoy, han impuesto a sus candidatos.
Eso es lo que sucedió en Campeche, con Pablo Gutiérrez Lazarus, ligado y destapado por la gobernadora Layda Sansores desde hace algunos meses; en Colima, con Rosa María Bayardo, impulsada por Indira Vizcaíno; en Michoacán, con Carlos Torres Piña, ‘el gallo’ del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla; en Zacatecas, con Verónica Díaz, excuñada del mandatario estatal David Monreal; en Baja California, con Julieta Ramírez, cercana a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda; y en Quintana Roo, con Eugenio ‘Gino’ Segura, exsecretario de Finanzas del gobierno de Mara Lezama.
Los casos de Aguascalientes y Querétaro no cuentan en realidad, ya que son gobernados por el PAN y, por tanto, fueron designados coordinadores estatales los morenistas que efectivamente se encuentran mejor ubicados en las encuestas, Nora Ruvalcaba y Santiago Nieto, respectivamente, aunque, la verdad, con pocas posibilidades de ganar.
El expediente político de Sinaloa se cocina aparte con las polémicas heredadas por el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y la petición de su extradición por parte del gobierno de Estados Unidos que lo acusa de ser socio de una organización de la delincuencia organizada.
¿Y Guerrero? En esa entidad existe todo un escándalo político por culpa del perfil de la coordinadora electa, Beatriz Mojica, una experredista que apoyó en 2018 al panista Ricardo Anaya en vez de jugársela con Andrés Manuel López Obrador. A su favor juega, la inexistente oposición en ese estado.
Ese es el panorama general hasta el momento en Morena rumbo a la crucial elección de 2017: Palacio Nacional, el poder presidencial abdicó a su facultad no escrita de designar candidatos a las gubernaturas. Esa responsabilidad se la dejó a los gobernadores.
¿Funcionará la estrategia?… Ya lo veremos.
LOS DESFILES CONMEMORATIVOS DEL INICIO DE LA INDEPENDENCIA REALIZADOS EN CIUDAD VICTORIA Y TAMPICO
Después de la noche de ‘El Grito’, el comienzo de la lucha por la Independencia de México se celebra con el tradicional desfile cívico militar del 16 de septiembre.
Ese evento, lo presidió en la capital del estado, en Ciudad Victoria, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya.
En el acto conmemorativo estuvieron el comandante de la Primera Zona Naval, vicealmirante Fernando Rodríguez Cuevas; y el coronel Gerardo Martínez Andrade, jefe de Estado Mayor de la 48 Zona Militar.
Como parte de las fiestas patrias, el desfile se llevó a cabo a lo largo del Bulevar Tamaulipas con la asistencia de un gran número de ciudadanos.
En Tampico también se realizó el desfile cívico militar en conmemoración del 216 aniversario del inicio del movimiento de Independencia de México.
Tal como sucede año con año, la convocatoria reunió a las autoridades civiles y militares, así como a las instituciones educativas, a los cuerpos de auxilio y, por supuesto, a los contingentes de las fuerzas armadas que desfilaron por las calles Altamira y Colón, hasta pasar por el Palacio Municipal.
Encabezó la ceremonia la alcaldesa de Tampico, Mónica Villarreal, acompañada de la teniente de infantería, Sofía García Pérez, representante del comandante del 15 Batallón, Alfredo Castillo Moreno; y del contraalmirante Marco Antonio Rodríguez, en representación del comandante de la Primera Zona Naval, vicealmirante Fernando Rodríguez Cuevas.
Y PARA CERRAR…
Una aclaración oportuna: el Complejo Integral Múltidisciplinario de Altamira (CIMA) será inaugurado en su totalidad hasta dentro de 2 meses, de acuerdo a estimaciones de la administración municipal.
Es decir, antes de diciembre, en la segunda quincena de noviembre, conforme a los tiempos, se cortará el listón inaugural del CIMA.
Lo que ya está listo del CIMA es el Auditorio, que cuenta con una capacidad de más de 4 mil personas, y el cual será estrenado el próximo lunes 21 de septiembre a las 4 de la tarde con el quinto informe de gobierno (el segundo de su segundo periodo) del alcalde Armando Martínez.
Durante el informe, el alcalde de Altamira invitará al gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, a la inauguración de esa obra cumbre -ya concluida al 100 por ciento- que será el CIMA.

