Sin embargo, el combustible no estará destinado al gobierno cubano, sino al sector privado, incluyendo pequeñas empresas, iglesias, organizaciones religiosas y particulares autorizados.
El proyecto busca aliviar parte de la escasez energética que enfrenta la isla y abrir una nueva ruta de suministro para actividades privadas. De acuerdo con reportes, la mayor parte del combustible enviado corresponde a diésel y forma parte de una política estadounidense orientada a apoyar al sector privado cubano sin beneficiar directamente a las entidades estatales.
Según reportes divulgados por medios estadounidenses, la empresa prevé enviar inicialmente más de 250.000 barriles de combustible, distribuidos en aproximadamente 100.000 barriles de gasolina y 150.000 de diésel. Para ello, ya aseguró el suministro desde una refinería ubicada en Texas, contrató un buque tanque con bandera estadounidense y arrendó instalaciones de almacenamiento en Cuba mediante un acuerdo de largo plazo con una entidad vinculada al sector energético nacional.
El presidente de Vanguard Energy, Matthew Klann, afirmó que la compañía cuenta con la aprobación de las autoridades cubanas para desarrollar la operación. Además, explicó que la empresa mantendrá la propiedad del combustible durante todo el proceso, supervisará directamente su almacenamiento y distribución, y exigirá que los pagos se realicen fuera del sistema bancario cubano.

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